Tema 4

Profundizar en los contenidos para encontrar enfoques nuevos

Con la ayuda del Espíritu Santo, la Iglesia custodia el tesoro de la fe. En ese tesoro encuentra la sabiduría para ser «luz de la gente». Por eso, el Papa invita a toda la Iglesia «a captar los signos de los tiempos que el Señor nos ofrece continuamente. [...] Signos que deben releerse a la luz del Evangelio».

Sin estudio, sin diálogo con aquellos que saben más, sin reflexión, no se pueden descubrir las nuevas luces que iluminarán los tiempos actuales. Encontrar nuevas ideas y nuevos enfoques es un proceso arduo, lento, riesgoso. Para acertar, hay que «jugarse». La mejor explicación no está escrita; es la que cada uno puede sintetizar escuchando las preguntas de sus amigos y amigas, comprendiendo su mentalidad y su contexto, y uniendo la propuesta del cristianismo con el ambiente en que cada uno se encuentra.

La creatividad es una chispa que surge del roce entre el estudio, la discusión, las preguntas, la sensibilidad, el tono, el nuevo lenguaje... La creatividad es el alma de la nueva comunicación de la fe, la contraseña para ingresar en el horizonte de interés de nuestros amigos y amigas, y compartir con ellos el Evangelio.


Mejorar los modos de la comunicación


En comunicación, la profesionalidad comienza con las etapas mencionadas más arriba, y se completa con el uso de herramientas y tecnologías adecuadas. Las más antiguas de todas son la retórica y la oratoria, todavía tan fundamentales como en tiempos de Aristóteles y Cicerón.

Los obispos latinoamericanos han hecho un diagnóstico crudo: «Es necesario comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva. Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como esta es presentada» (Aparecida, n.º 497).

Hay mucho trabajo detrás de las ideas y los modos de comunicación, y estamos acostumbrados a ver productos de excelente calidad, folletos de Nike, anuncios de Coca-Cola o campañas de bien público hechas por los mejores. En muchos casos, la profesionalidad no consiste solo en el esfuerzo y en tener ideas, sino en saber acudir a profesionales: diseñadores, editores, publicitarios, entre otros.

La calidad técnica y el entusiasmo se sustentan en frases oportunas, el encuadre, las anécdotas, las preguntas, el estilo, las imágenes... Nunca puede sonar a repetición monótona de un guion ajeno, como si el enunciador estuviera ausente, expresando algo externo: su voz no vibra, no transmite sentimientos, no entra en resonancia con el lugar y las personas ante las que está hablando, y eso lo aleja... La formalidad o la solemnidad son enemigas de la transmisión de entusiasmo.

Jugarse con las propuestas es la clave de la innovación que busca captar el interés y abrir nuevos horizontes. Le pone gracia a la vida. En resumen, una clave fundamental para compartir la propia fe en nuestra cultura es comunicar con estándares de profesionalidad, estética y ética.

En la década de 1980, se pensaba que los integrantes de Van Halen eran ridículamente quisquillosos con sus pedidos de backstage. Una vez firmaron un contrato en el que exigían un bol lleno de M&M en el camarín..., pero extrayendo todos los confites marrones. Más tarde se supo que no lo hacían por capricho, sino porque, agregando ese tipo de cláusulas absurdas en los contratos, podían chequear si el promotor leía todo el texto. Si no había M&M marrones, otros detalles menores, pero realmente importantes, podían estar desatendidos. Esta historia representa una excelente muestra de profesionalidad: ¿Abordamos así nuestros desafíos a la hora de comunicar la fe?

Comentarios

  1. Yo considero que está muy bien enfocado en cada tema en el que hablas y el hecho que hables de los modos de comunicación me parece muy bien, me parecen muy bien estructurados todos tus temas Jóse, saludos...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

TEMA 7 Diez principios de comunicación ciudadana

Tema 15 Iglesia y Homosexualidad

Tema 13 Las enseñanzas bíblicas